lunes, 20 de octubre de 2014

El Rey de las Series: Llegué, vi y perdí


   Como todos sabréis ya a estas alturas, bien porque hayáis estado, bien porque hayáis visto un millón y medio de tuits al respecto, este fin de semana hemos vivido un nuevo Festival de Series de Canal + en Madrid.
 
   El viernes por la tarde, los Cinesa Proyecciones de la calle Fuencarral, extendieron su alfombra roja para recibir a Alicia Florrick, Oliver Queen, Laura Diamond, Hannibal, Meredith Grey y un sinfín de personajes de las series más vistas, queridas y odiadas en el mundillo seriéfilo. Cargado de actividades, visionados, algún que otro muffin y litros de Gintonic, unos cuantos madrileños, adoptivos y foráneos, hemos disfrutado como enanos de una de las citas más esperadas del año.
 
   Pero hoy voy a dedicar estas líneas a la experiencia de participar en El Rey de las Series, porque amigos, un servidor, este newbie de la blogosfera, tuvo el honor de vivir los Octavos de Final de este concurso, tan aplaudido por unos y criticado por otros, pero en el que yo me lo pasé pipa y eso que, como reza el título: Llegué, vi y perdí.
 
   Después de dos primeras temporadas del concurso vividas tan intensamente (sobre todo la primera, donde me desgañité vivo animando a Carlos o el “Rey Original” como le hemos rebautizado este finde), me colé entre los 50 más rápidos del concurso de Facebook, lo cual me daba derecho a una de las tan ansiadas y preciadas pizarritas. Así que a las 18h del sábado 18, los “elegidos” fuimos ocupando nuestros asientos y rezando todo lo que sabíamos para acercarnos, sin pasarnos, al número justo.
 
   Que es de todo menos fácil, porque el comité de sabios sabe hacernos sufrir a base de bien. En mi caso, hasta que lanzaron la pregunta “¿Cuánto suman la fecha de comienzo de Padre de Familia y el número de capítulos de True Detective?” (Serie que ni he visto, ni pienso, por cierto). Me lancé con 2004 y no acerté, pero… fui el último en acercarme a la respuesta y me tocó subir al escenario: ¡La suerte estaba echada! 

    En los octavos de final se juega a la mítica primera prueba del “Un, dos, tres” en la que por 25 pesetas tenías que decir nombres de pintores de la escuela holandesa, pero en versión 2.0 seriefila. Después de vivir los duelos de “Series que se emiten en el festival” o “Series que han ganado un Emmy esta temporada”, llegó mi hora, la de cerrar el cuadro izquierdo con “Series cuyo nombre incluye un color, como por ejemplo: Black Mirror”, con ella empezaba mi contrincante. Orange is the new black fue la ÚNICA que me vino a la cabeza y después de su Blue Bloods, consumí mis 10 segundos de tiempo: Ohhhhhhhh un auténtico drama. Porque claro, luego te vienen a la cabeza: Agujetas de color de rosa (¿verdad Nacho?), Red Band Society, Pulseras rojas y ¡hasta Círculo Rojo! pero ya era demasiado tarde. Mi enhorabuena a mi rival, a la postre Gafapaster (no lo digo yo, lo dice el trofeo) de Bronce del concurso.
 
   Así que, después de mi efímera participación y con mi cómic de Juego de Tronos como premio de consolación, me limité a disfrutar con el resto de mis compañeros de las preguntas y, sobre todo, las respuestas falladas que, cómo no, siempre habrías acertado tú de haber estado en esa prueba.
 
   Completaron el concurso los cuartos de final con el juego de “Fotograma, melodía y personaje” y las novedosas semifinales con los cubos de palabras. Al más puro estilo Hollywood Game Night de Jane Lynch, los semifinalistas se ayudaron de dos compañeros para formar títulos de series, personajes y frases durante dos minutos. Una prueba muy dinámica y entretenida, pero en la que: 
  1. Sufrí muchísimo por mi integridad física con doce personas dando vueltas como locos con cubos gigantes delante de mi jeta: ¡pensé que salía de allí con un ojo a la virulé! J
  2. Acabé de verle el culo al resto de compañeros, después de haber hecho lo propio con todos los de mi zona al pasar por el atril.

   Tras un reñido desempate en la segunda semifinal, llegó el momento cumbre del concurso. Ese fue el que vivimos con toda la sala cantando, tras la lucha por el bronce, la canción de Marco llorando la marcha de su madre a los Andes, gran preámbulo de los roscos finales.
 
   Roscos que, desde mi punto de vista, fueron geniales: The Flash, Elsa la princesa de Frozen en Érase una vez…, Viola de How to get away with murder, las Lauras Lebrel y Diamond, Terminus de The Walking Dead y los enormes (tengo que acabar con ellos): Vincent Keller de Beauty and the Beast y el psiquiátrico Radley de Pretty Little Liars, fueron algunas de las letras de unos roscos más misceláneos que nunca y que proclamaron campeón de la tercera temporada del concurso al mañico Rubén García. ¡Enhorabuena!
 
   Ahora tenemos un año para ponernos las pilas, ver todas las series que podamos e intentar arrebatarle un título que, de momento, nadie ha sido capaz de revalidar (¿La maldición del campeón?). Y recordad, para ser El Rey de las Series hay que saber de TODAS las series, que aunque para muchos sean una deshonra o no merezcan vivir por no tener una maravillosa fotografía, unas actuaciones de Emmy o planos secuencia a tutiplén, forman parte de lo que muchos llamamos, sin rubor, ENTRETENIMIENTO.
 
¡Hasta la próxima entrada!

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